Aunque sea por un corto tiempo, la lectura
impulsa a un cambio El lector renueva sus opiniones morales y políticas con
cada poema, relato o historia que lee. Se encuentra con un horizonte totalmente
distinto.
La lectura cambia drásticamente a la persona,
desde adentro hacia afuera.De lo individual a lo social. “La lectura es el
ingreso a la racionalidad, la fantasía, la grandeza de los idiomas, el don de
extraer universos de la combinación de palabras”.1
El hábito de leer realiza una conversión en el
ser que sale a relucir con las relaciones que lleva con los integrantes de su
sociedad. Los lectores no se humanizan, ni se deshumanizan. Todo este concepto
viene del interior. De reconocer “que uno ha sido mejor que de costumbre
mientras lee, y volverá a remontar algunas de sus limitaciones cuando recuerde
lo leído”.2
Hay una estrecha relación entre la educación y
la lectura. En los años setenta se creía que en América Latina había cientos de
miles de estudiantes de lectura, pero no es así. La creciente demografía no
tiene nada que ver con un aumento en el número de lectores. Sólo una minoría es
la que lee.
La inexistencia de bibliotecas con gran acervo
en nuestro país, es una clara deficiencia en la educación. Existen varias
bibliotecas de E. U. y Europa que tienen más ejemplares que todas las de México
juntas.
Los profesores de primaria no trasmiten el amor
por la lectura porque ni ellos mismos leen, muchas veces, debido a su bajo
sueldo. En las familias se considera una pérdida de tiempo tomar un libro para
entretenerse y cultivarse aún más si existe una televisión en el hogar.
Muchas ocasiones, se empieza a leer por una
obligación. En México se lee mayoritariamente por la escuela. Las tareas o
trabajos escolares hacen leer al estudiante sin inculcarle un verdadero amor
por la lectura, y sus títulos no pasan de los clásicos de la Literatura mundial
o latinoamericana. “El acercamiento a la lectura por obligación desemboca en
las “generaciones fechadas” de profesionistas, de los que es posible saber, sus
años de Universidad”.3
La globalización ha afectado a la lectura con
el hecho de que ésta le ofrece y acerca los libros que ella determina al
lector, los llamados Best Sellers y los libros de autoayuda son los más
buscados y dejan de lado una infinidad de libros que por no estar “de moda”
saturan una interminable bodega de títulos no famosos.
Asimismo, la imagen ha separado a los libros de
las manos y ojos que los leen. Un simple ejemplo sería las películas basadas en
los Best Sellers. Si de por sí al ser un libro afamado mundialmente forma parte
de la globalización, el largometraje realizado con base a éste afecta a la
lectura debido a que la gran mayoría espera la estreno de la película en lugar
de tomar el libro y adentrarse en su imaginación.
Si la lectura en las esferas bajas no están
bien, en las altas cúpulas tampoco. Nuestros gobernantes ya sea por falta de
tiempo leen muy poco, casi nada. Consideran una acción que puede posponerse. El
buen juez por su casa empieza y si ellos no leen o no se muestran como un
ejemplo, sus gobernados menos lo harán.
Los gobernantes de hoy en día se preocupan más
por lo que su asesor de imagen y mercadólogo les dictan “vístete así” “forma
parte de su comunidad” “actúa y sé como uno de ellos” que por tomar un libro y
adentrarse en él.
Quedan pocos buenos lectores. Éstos ostentan en sus bibliotecas libros con temas variados y no los más vendidos o los de superación personal. Los lectores que aún se mantienen luchan contra las rutinas televisivas que incluyen pláticas con la familia con base a lo que el periódico o la misma televisión les otorga, se enfrentan a los titulares morbosos de la prensa barata y a las dificultades de adquisición y de acceso a las publicaciones por la inexistencia de bibliotecas públicas y de tecnologías de la educación
1 Monsiváis, Carlos Elogio (Innecesario) de los libros pág. 3
2 Íbid. pág. 4
3 Íbid. pág. 8
Bibliografía.
Monsiváis, Carlos Elogio (Innecesario) de los libros 2004 Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. México.
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